Codicia y miedo
Miedo y codicia.
Las dos emociones que han arruinado más carteras que cualquier crisis financiera.
El martes recibí un email de un lector —llamémosle Paco—.
En marzo de 2020 vendió todo.
“Vi caer el mercado un 30% y pensé: esto se va a cero”.
Paco se perdió la recuperación más rápida de la historia.
El S&P 500 está hoy más de un 230% por encima de donde él vendió.
Pero lo peor no fue la pérdida.
Fue esta frase:
“En 2019 me prometí disciplina. Que había aprendido. Que esta vez sería diferente.”
¿Te suena?
Paco entró por codicia. Salió por miedo.
25 años viendo gente inteligente hacer idioteces con su dinero
He visto todo tipo de inversores: médicos, abogados, empresarios que venden por millones.
Gente brillante en su campo. Idiotas absolutos con su dinero.
Siempre la misma película:
Enero 2018: “Pablo, quiero invertir. Todo va bien.” (codicia)
Febrero 2020: mercados -30%. “Sácame. Esto es pánico.” (miedo)
Marzo 2021: mercados +80%. “¿Puedo volver a entrar?” (codicia)
Le costó 87.000€ ese baile. No por comisiones. No por mala selección. Por hacer ALGO cuando debía hacer NADA.
Y esto no es un caso aislado. Es la norma.
Todo el día buscando predicciones. Todo el día buscando certezas. Todo el día preguntando "¿es buen momento?"
Las certezas no existen. Salvo dos: los impuestos y la muerte. El resto son variables que tienes que aprender a manejar.
Los números que nadie quiere ver
DALBAR publica cada año el estudio más sincero de la industria financiera.
Últimos 30 años (1993-2023):
S&P 500: 9,65% anual
→ 10.000€ → 153.200€Inversor medio en fondos: 6,81% anual
→ 10.000€ → 78.200€
75.000€ de diferencia por cada 10.000€ invertidos.
¿Por qué? No compraron fondos malos, que también. Compraron caro y vendieron barato sistemáticamente.
Vanguard lo cuantificó: un asesor que simplemente te impide hacer tonterías aporta entre 1.5% y 3% anual de valor.
Más que la gestión activa. Más que la selección de fondos. Más que cualquier estrategia sofisticada.
El mayor valor es impedirte pegarte un tiro en el pie.
Y aquí es donde entra algo que Joan y yo hemos creado para la gente que pasa por el Proyecto K.
Se llama "Indexados Anónimos".
El nombre no es broma. Tiene una referencia brutal a las recaídas.
Porque un mal inversor es como un alcohólico que no logra dejar la bebida. El mal inversor no deja que su cartera trabaje. No deja que el tiempo haga su función.
Toca. Revisa. Se asusta. Vende. Vuelve a entrar. Se arrepiente. Repite.
Indexados Anónimos tiene una misión simple: que no toques tu cartera bajo ningún concepto.
Es la misma labor que un asesor financiero tradicional, pero sin cobrarte comisiones vitalicias.
Cuando haces el Taller K, entras automáticamente. Sin coste adicional. Solo por estar dentro.
Y las reglas son claras: quien toca su cartera debe confesarse. Debe someterse al perdón de la comunidad.
Te puedes reír, pero no es broma.
La mentalidad es lo que te separa del éxito.
Aprender a invertir no es solo aprender a construir una cartera. Eso es el principio.
Aprender a invertir es aprender a confiar, a tener disciplina, a tener paciencia para recoger los frutos.
El Taller K de enero ya está completo (gracias a todos los que confiaron).
Si quieres reservar plaza para febrero, aquí tienes el enlace.
Construirás tu cartera bien diversificada. Entrarás en Indexados Anónimos. Ahorrarás un dineral en comisiones. Y tendrás una comunidad que te protegerá de tu peor enemigo: tú mismo.
La paradoja que me hace hervir la sangre
Cada día veo españoles firmar hipotecas sin pestañear:
300.000€ a 30 años
1.265€/mes
455.000€ pagados (155.000€ en intereses)
Lo aceptan como ley física. “Así funciona la vida.”
Ahora diles:
“Invierte 500€/mes durante 30 años.”
Y de repente aparecen las dudas:
“¿Y si hay una crisis?”
“¿Y si pierdo dinero?”
“Mejor espero…”
Absurdo.
Con la hipoteca pagas durante 30 años para enriquecer al banco.
Con la inversión sistemática, el mercado te paga a ti.
Misma disciplina.
Mismo esfuerzo.
Resultado opuesto.
500€/mes al 8% durante 30 años → 750.000€.
La hipoteca no da miedo.
Invertir, sí.
¿Por qué somos capaces de endeudarnos 30 años sin dudar pero invertir sistemáticamente nos paraliza?
Por qué tu cerebro trabaja contra ti
Millones de años de evolución optimizaron nuestro cerebro para sobrevivir en la sabana africana. No para invertir en mercados financieros.
Ruido en los arbustos = depredador = CORRE.
Los optimistas que dijeron "seguro que no es nada" fueron devorados. Los paranoicos sobrevivieron y nos pasaron sus genes.
Ese mismo cableado te hace vender cuando ves rojo en tu cartera.
Tu cerebro grita: "¡PELIGRO! ¡PÉRDIDA! ¡HUYE!"
No entiende que la volatilidad a corto plazo es el precio de la rentabilidad a largo plazo. La volatilidad es el precio que tiene la liquidez. No el problema.
He visto este fenómeno 1,000 veces en 25 años. Siempre termina igual.
El cliente que vende en pánico jura que "esta vez sí es diferente, que esto sí es grave."
Y tiene razón: cada crisis ES diferente.
2008: subprime.
2020: pandemia.
2022: inflación.
2026: será otra cosa.
Pero el desenlace es idéntico: quien aguanta gana. Quien vende pierde.
Lo que realmente funciona (y por qué lo odias)
Después de 25 años he aprendido algo que vale más que cualquier MBA:
Da igual que tengas una estrategia brillante si no tienes la mentalidad para ejecutarla.
Para tener éxito invirtiendo necesitas exactamente tres cosas:
1. Una estrategia
No hace falta que sea complicada. De hecho, cuanto más simple, mejor. Fondos/ETFs indexados, aportación sistemática, diversificación eficiente, bajo coste, largo plazo. Ya está.
2. Confianza y disciplina para llevarla a cabo
Aquí es donde el 99% fracasa. Porque la disciplina no viene de la fuerza de voluntad. Viene de automatizar para que tus emociones no puedan sabotearte.
3. Paciencia
El tiempo pondrá el dinero en tu bolsillo. Pero solo si cumples los dos puntos anteriores.
Si no los cumples, el tiempo te lo sacará. Cómo te lo sacan las deudas de consumo que cada día te hacen más pobre.
Mi sistema anti-mí-mismo
No confío en mi disciplina. Tampoco deberías confiar en la tuya.
Por eso uso sistemas que me protegen de mis propias emociones:
→ Aportación automática mensual (recuerda el primer día del mes, no el último)
Banco → Broker. Sin tocar el dinero. Sin pensar. Sin "esperar mejor momento".
→ Rebalanceo calendario (nunca emocional)
Una vez al año. Fecha fija. Sin mirar titulares. Sin opiniones de "expertos".
→ Bloqueo de información
No leo predicciones. No veo noticias financieras. No abro la app del broker salvo para rebalancear.
→ Objetivo específico
"Quiero 500.000€ en 20 años para jubilarme" funciona mejor que "Quiero ganar dinero".
Tu ventaja no está en ser más listo que el mercado.
Tu ventaja está en ser más aburrido que tus emociones.
¿Inviertes o te empobreces?
Esa es la única pregunta real.
Porque el dinero que no inviertes, se deprecia. La inflación te lo come. Las comisiones del banco te lo muerden. Las deudas de consumo te lo vampirizan.
No invertir es empobrecerte en cámara lenta.
Y no, no necesitas esperar "el momento perfecto". No existe.
No necesitas estudiar finanzas durante años. Los principios son simples.
No necesitas "más capital". Empieza con lo que tienes.
Lo único que necesitas es:
1. Una estrategia simple (que funcione y la que confíes)
2. Implementarla correctamente (sin errores caros)
3. Sistemas que te protejan de tus emociones
4. Paciencia para dejar que el tiempo trabaje
Platón escribió sobre prisioneros encadenados en una caverna, mirando sombras en la pared.
En finanzas, las sombras son:
"Los expertos predicen..."
"Este trimestre el mercado..."
"He oído que ahora es buen momento para..."
La realidad fuera de la caverna es brutal en su simplicidad:
Compra. Espera. No hagas nada.
Tu piso financiero está en tus manos.
La pregunta no es si el mercado caerá.
Caerá.
La pregunta es si tú aguantarás cuando caiga.
Porque quien entra por codicia, sale por miedo.
Y quien sale por miedo, se queda pobre.
Un abrazo,
Pablo ([email protected])
PD: He visto esta película 1,000 veces en 25 años. Conozco cada escena. Sé exactamente cómo termina. Si este email te removió algo, respóndeme. No hay juicio. Solo datos y experiencia.
PD2: Si conoces a alguien pensando "voy a entrar ahora que está bien" o "mejor espero a que baje", reenvíale esto. Puede ahorrarse décadas de errores caros.

